Page 697 - Anatema - Neal Stephenson
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—Así que la declaración oficial era una mentira. Como
sospechábamos.
—Sí.
—¿Quiénes eran?
—No lo sé. Ahí es donde la cosa se complica. Fue algo
muy secreto. Secreto militar y eso. No puedo leerte
ninguna lista de pasajeros. No hay informes. Sólo tengo
diez segundos de imágenes de muy mala calidad tomadas
por el motucaptor de control de colisiones del parabrisas
del transbor de algún conserje mientras aparcaba en
paralelo en un sitio muy estrecho a un cuarto de milla de
distancia. Por supuesto, han eliminado las alteraciones de
la imagen debidas al movimiento.
Sammann hizo que el cismex reprodujese un fragmento
que, como había dicho, era de muy mala calidad. Se veía
un autobús con rotulación militar, aparcado cerca de un
gran edificio en el lateral del cual se abría una puerta.
Salían ocho personas vestidas con monos blancos que se
subían al autobús. Las seguían otras que parecían doctores
y técnicos. Había como unos veinte pies entre el edificio y
el autobús, así que los vimos caminar esa distancia.
Sammann hizo que la secuencia se repitiera una vez y otra.
La primera docena de veces nos centramos en las primeras
cuatro personas de blanco. Era imposible distinguirles la
cara, pero era asombroso lo que se podía deducir de los
movimientos de una persona. Tres de los de blanco se
movían en un triángulo siempre cambiante alrededor del
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