Page 694 - Anatema - Neal Stephenson
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Durante varios días intentamos pasar el tiempo. Yo traté
de leer algunos libros de teorética que me había llevado,
pero no podía concentrarme, y acabé durmiendo periodos
de tiempo más bien poco razonables. Sammann había
encontrado un sitio, cerca de un módulo‐oficina, donde
podía conectarse de manera fragmentaria al Reticulum.
Iba allí una vez al día, volvía y estudiaba la información
que había recopilado. Yul y Cord miraban motus en la
pequeña pantalla de un cismex cuando no estaban
«recogiendo leña». Ganelial Crade leía sus escrituras en
baziano antiguo y empezaba a manifestar interés por algo
que había tenido la cortesía de evitar y que yo había estado
temiendo: la religión.
Sammann en una ocasión me salvó de un encontronazo
con la religión alzando de pronto la vista de su cismex,
localizando mi cara al otro extremo de la habitación y
volviendo a mirar a la pantalla. Había regresado hacía
poco de una de sus expediciones de recopilación de datos;
de sus bigotes todavía colgaban trozos de hielo. Me
acerqué y me agaché junto a su silla.
—Cuando partimos de Samble empecé a intentar lograr
acceso a ciertas retículas —me explicó Sammann—.
Normalmente me habría sido denegado, pero pensé que
me dejarían entrar si explicaba lo que buscaba. Les llevó
un tiempo valorar la petición. La gente que las controla
probablemente buscaba en el Reticulum hechos que
corroborasen mi historia.
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