Page 757 - Anatema - Neal Stephenson
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contaba consecutivamente. Por ejemplo, mi viaje por el
glaciar con Brajj, Laro y Dag había sido relatado al
Magistrado como una historia autocontenida, tras lo cual
el Condenado había retrocedido en el tiempo para contar
lo que, digamos, había hecho Ala ese día. O, si Ala no
había hecho nada especial, si no se le había presentado,
digamos, alguna decisión difícil, el Condenado podía no
decir nada sobre ella y así Ala escapaba por el momento
del escrutinio del Magistrado.
La entera atención del Magistrado se centraba en cada
momento en una de esas historias. Cuando se contaba tu
historia, te encontrabas bajo el examen inmisericorde del
Magistrado, que veía todo lo que tú veías y sabía todo lo
que pensabas… ¡por tanto en esas ocasiones era
importante elegir correctamente! Si asistías con
regularidad a los oficios kelx, desarrollabas un sexto
sentido para saber cuándo se contaba tu historia y
mejorabas en la tarea de elegir correctamente.
Segundo, la inspiración que había pasado de la Inocente
al Condenado en el momento de su muerte era de
naturaleza viral. Pasaba de él a cada uno de nosotros.
Cada uno de nosotros poseía el mismo poder de crear
mundos completos. La esperanza era que un día
apareciese un Elegido capaz de crear un mundo perfecto.
Si eso llegaba a suceder, no sólo él y su mundo, sino todos
los otros mundos y sus creadores, hasta el Condenado, se
salvarían recursivamente.
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