Page 958 - Anatema - Neal Stephenson
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estar de pie junto a una orden de avotos que sólo vestían
pañuelo. Pero fijándome me di cuenta de que eran
realmente paños deshilachados casi en su totalidad. Las
fibras sueltas que colgaban de los extremos formaban
enredos que esos hombres, puesto que todos eran
hombres, usaban para atarse el trozo de tela restante
alrededor del cuerpo. Nuestra tradición en Edhar era
permitir que un extremo del paño se deshilachase. Sin
embargo, los miembros más antiguos de nuestra orden, al
sucumbir a la edad, se envolvían en paños con flecos de
unas cuantas pulgadas. No obstante, en aquella orden
parecía que un paño pasaba de un avoto de mayor edad a
otro más joven. Así que algunos debían de tener miles de
años. Uno de esos extraños fras semidesnudos tenía
barriga, y el resto estaban demacrados. Pertenecían a una
raza que tendía a vivir cerca del ecuador. Aparentemente
ajenos a todo, llevaban el pelo muy alborotado y tenían la
mirada perdida. Me dio la sensación de que no estaban
acostumbrados a encontrarse bajo techo.
Los otros seis contingentes llevaban el paño de tamaño
normal, dispuesto de formas complejas. Eso tenían en
común todos. Cada grupo llevaba como accesorio un
modelo completamente diferente de turbante, sombrero,
capucha, calzado, bajopaño, sobrepaño e incluso joyas.
Estaba claro que en Edhar nos encontrábamos en el
extremo más austero del espectro. Quizá sólo los valleros
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