Page 167 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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Parque se construyó, pero resulta conveniente
comprobarlo.
Se alejó de allí caminando con rapidez. Antes de salir
de la tumba, dirigió una rápida mirada hacia atrás y se dio
cuenta de que el grupo de curiosos estaba deshaciéndose
con rapidez. Rorden conocía a sus conciudadanos lo
suficientemente bien como para estar seguro de que ya
habrían dejado de pensar en el asunto.
Alvin se retrepó en su cómodo asiento y dejó que sus
ojos recorrieran el interior del aparato. Por primera vez se
dio cuenta del panel indicador que formaba parte de la
pared delantera. En él había una sola indicación:
LYS
35 MINUTOS
Mientras seguía mirando el número pasó a «34». Por lo
menos se trataba de información útil, pensó, aunque, como
no tenía idea de la velocidad del aparato, ello le decía bien
poco de la distancia a que debía encontrarse la ciudad. Los
muros del túnel eran un continuo grisáceo y la única
sensación de movimiento era una vibración sumamente
leve que no hubiera sido apreciada de no haber estado
esperándola.
Diaspar debía quedar ya a muchos kilómetros de
distancia y sobre él estaría el desierto con sus onduladas
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