Page 172 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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5. EL PAÍS DE LYS
Todo había sido así de sencillo. Nada parecía indicar
que acababa de realizar un viaje que sería más influyente y
decisivo que ningún otro en la historia del Hombre.
Cuando comenzó a buscar el camino para salir de la
cámara, Alvin tuvo ya la primera indicación de que se
encontraba en una civilización muy distinta de la que
acababa de dejar. El camino a la superficie estaba
iluminado y conducía por un bajo túnel, situado en un
extremo de la caverna. Y por el túnel se llegaba a unas
escaleras. Una cosa así era algo casi completamente
desconocido en Diaspar. A las máquinas no les gustan las
escaleras y los arquitectos de la ciudad habían construido
rampas o corredores inclinados cuando había un cambio de
nivel del suelo. ¿Era posible que en Lys no existiesen
máquinas? La idea resultaba tan fantástica que Alvin la
rechazó de inmediato.
La escalera era corta y terminaba junto a unas puertas
que se abrieron cuando se aproximó a ellas. Cuando se
cerraron silenciosamente tras él, Alvin se encontró una
amplia habitación cúbica que no parecía tener otra salida
que aquélla por la que había llegado. Se quedó extrañado
por un momento y comenzó a examinar la pared opuesta.
Lo estaba haciendo así cuando la puerta por la que había
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