Page 224 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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tiempo que esas señales habían pasado a convertirse en un
rito sin significado práctico alguno.
La historia iba llegando a su fin. Al cabo de algún
tiempo solo quedaron en Shalmirane el anciano y las tres
máquinas vigilando sobre los esqueletos de los hombres
que habían llegado hasta allí muchos siglos antes movidos
por una causa que sólo ellos podían comprender.
La delgada voz del anciano se desvaneció. Los
pensamientos de Alvin regresaron al mundo que conocía.
Nunca se había sentido tan inundado por la desagradable
sensación de su ignorancia. Un débil fragmento del pasado
se había iluminado durante unos breves instantes, pero de
nuevo, poco después, la oscuridad volvió a caer sobre ellos.
La historia del mundo consistía en una masa de tales
tendencias desconectadas y nadie estaba en condiciones de
afirmar lo que era importante de ellas y lo que, por el
contrario, carecía totalmente de trascendencia. Entre las
muchas leyendas que habían sobrevivido de las
civilizaciones del Alborear, unas podían tener más de
verdad que otras, pero no resultaba fácil saber cuáles. En
cuanto a las tres máquinas, eran algo completamente
distinto de todo lo que Alvin había visto hasta entonces. No
podían desechar toda la historia, como había estado
tentado de hacer, considerándola como una fábula basada
en un autodesengaño y fundada en la locura.
—Esas máquinas —dijo Alvin— seguramente deben
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