Page 238 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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y  para  con  Lys,  pues  no  creo  que  deban  permanecer

         separados para siempre. Es muy posible que un día unos

         nos  necesitemos  a  otros  desesperadamente.  Por  esto  me


         voy a Diaspar llevándome todo lo que he aprendido. Y no

         creo que usted pueda detenerme.

                No esperó ni un solo instante más y fue afortunado en


         hacerlo  así.  Seranis  ni  siquiera  se  movió  pero

         instantáneamente  Alvin  se  dio  cuenta  de  que  su  propio

         cuerpo  escapaba  a  su  control.  El  poder,  la  fuerza  que

         anulaba su propia voluntad era mucho mayor de lo que él


         mismo  había  esperado  y  supuso  que  muchas  mentes

         ocultas  debían  estar  ayudando  a  Seranis.  Indefenso,

         sometido  a  la  voluntad  de  Seranis,  comenzó  a  andar  de

         regreso hacia el centro de la ciudad y durante un terrible


         momento pensó que sus planes habían fallado.

                De repente se produjo un relámpago de cristal y acero

         y  unos  brazos  metálicos  se  cerraron  en  torno  suyo.  Su


         cuerpo luchó contra el abrazo, como supuso que ocurriría,

         pero su lucha era inútil. Sus pies se alejaron del suelo y tuvo

         tiempo de ver la expresión de sorpresa de Theon.

                El  robot  de  Shalmirane  lo  estaba  arrastrando  a  unos


         cuatro  metros  de  altura  sobre  el  suelo  mucho  más

         rápidamente de lo que un hombre puede correr. Seranis

         sólo necesitó un instante para comprender la situación y la

         lucha de Alvin por librarse del robot cesó cuando Seranis


         dejó de ejercer su voluntad sobre la mente del muchacho.




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