Page 241 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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10. DUPLICACIÓN






                —Como  puede  ver  —concluyó  Alvin—  cumplirá

         cualquier orden que yo le dé, por complicada que sea. Pero

         tan  pronto  le  hago  alguna  pregunta  sobre  su  origen  se


         queda «congelado», como ahora.

                La  máquina  de  Shalmirane  flotaba  inmóvil  sobre  el

         asociador principal y sus lentes cristalinas brillaban a la luz

         plateada como las piedras de una maravillosa joya.


                De todos los robots que Rorden había encontrado en su

         vida  éste  era  el  más  sorprendente.  Estaba  casi

         completamente seguro que había sido construido por una

         civilización  no  humana.  Con  tales  sirvientes  eternos  no


         resultaba  sorprendente  que  la  personalidad  del  Maestro

         hubiera logrado sobrevivir tantas eras históricas.

                El regreso de Alvin trajo consigo tantos problemas que


         Rorden casi se sentía asustado sólo de pensar en ellos. Él

         mismo no había encontrado sencillo aceptar la existencia

         de Lys con todas las implicaciones que eso envolvía y se

         preguntaba  cómo  reaccionaría  Diaspar  ante  el  nuevo


         conocimiento. Posiblemente la enorme inercia de la ciudad

         sería  como  un  colchón  que  suavizaría  el  shock.

         Ciertamente, tendrían que pasar muchos años antes de que

         sus habitantes apreciaran en su importancia plena el hecho


         de que no eran los únicos habitantes de la Tierra.




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