Page 274 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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los  mundos  pasados  y  supongo  que  eso  le  causa

         remordimientos de conciencia.

                Por vez primera Alvin sonrió.


                —Resulta raro —dijo— pero hasta que perdí la cabeza

         no acabé de comprender cuál era mi intención. Jamás supe

         a  ciencia  cierta  lo  que  verdaderamente  deseaba  hacer.


         Tanto si lo quieren como si no, voy a romper el muro que

         separa  a  Diaspar  de  Lys.  Pero  eso  puede  esperar.  De

         momento no es lo más importante.

                Rorden se sintió un tanto alarmado.


                —¿Qué  es  lo  que  quieres  decir?  —le  preguntó

         ansiosamente. Por primera vez se dio cuenta de que en el

         parapeto  sólo  se  hallaba  uno  de  los  dos  robots.

         Inmediatamente le preguntó a Alvin:


                —¿Dónde está la otra máquina?

                Lentamente Alvin alzó los brazos y señaló al desierto;

         hacia las quebradas colinas y la larga línea de dunas que


         cruzaban  la  superficie  de  la  tierra  como  olas  de  un  mar

         congelado. Muy lejos, en la distancia, Rorden creyó ver el

         inconfundible brillo del metal bajo los rayos del sol.

                —Le  estuvimos  esperando  —dijo  Alvin  con


         tranquilidad—. Tan pronto como salí de la Sala del Consejo

         me dirigí a recoger los robots. Pasara lo que pasara quería

         tener la seguridad de que nadie me separaba de ellos antes

         de que llegara a saber todo lo que pueden enseñarme. No


         me ha llevado mucho tiempo pues, realmente, no son muy




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