Page 276 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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nuevo en el suelo del desierto. Pero Rorden y Alvin aún

         seguían  con  los  ojos  fijos  en  el  cielo  abierto  en  el  lugar

         donde  sólo  unos  segundos  antes  había  estado  el  robot.


         Rorden no podía imaginarse de ningún modo lo que Alvin

         estaba  pensando.  Pero  al  menos  comprendía  por  qué  el

         muchacho había dicho que de momento no había ninguna


         otra cosa tan importante. La gran ciudad a sus espaldas, el

         desierto  enfrente,  la  timidez  del  Consejo  y  el  orgullo  de

         Lys… ¡Todo eso parecía en esos momentos una suma de

         asuntos sin importancia!


                La cubertura de polvo, tierra y rocas, podía empañar

         pero  no  ocultar  por  completo  las  líneas  orgullosas  de  la

         nave  que  seguía  ascendiendo  desde  el  desierto  hendido.

         Mientras Rorden observaba, la nave dio un giro y se quedó


         de frente a ellos tras haber descrito un círculo. Después,

         lentamente,  ese  círculo  comenzó  a  extenderse  en

         expansión.


                Alvin comenzó a hablar con inusitada rapidez, como si

         le faltara tiempo para todo lo que tenía que decir:

                —Aún sigo sin saber quién era el Maestro o por qué

         vino a la Tierra. Lo que el robot me ha dicho, me ha causado


         la impresión de que aterrizó en secreto y escondió su nave

         espacial  en  un  lugar  donde  podía  volver  a  encontrarla

         fácilmente si de nuevo tenía necesidad de ella. En todo el

         mundo no podía haber un lugar más apropiado para ello


         que  el  Puerto  de  Diaspar,  que  ahora  está  enterrado  bajo




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