Page 277 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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estas arenas y que ya en la lejanísima época en que el
Maestro llegó a la Tierra debía estar completamente
desierto y abandonado. Es posible, incluso, que el Maestro
viviera algún tiempo en Diaspar antes de dirigirse a
Shalmirane. Seguramente la carretera aún estaba abierta.
Pero jamás volvió a tener necesidad de su nave, que
durante muchas Eras, inútilmente esperó enterrada bajo las
arenas.
La nave se hallaba en esos momentos muy cerca de
ellos, pues el robot la guiaba hasta el parapeto. Rorden
pudo apreciar que debía tener como unos treinta metros de
longitud y era muy puntiaguda en sus dos extremos. No
apreció la existencia de ventanas ni otros orificios aun
cuando la verdad era que la capa de polvo que la cubría
hubiera hecho imposible distinguir su existencia.
De repente, ellos también se vieron cubiertos por una
nube de polvo, cuando una sección de la armazón se abrió
hacia adelante y Rorden pudo ver una especie de cámara
pequeña, desierta, con una segunda puerta en el otro
extremo. El navío espacial flotaba inmóvil a unos treinta o
cuarenta centímetros de distancia del parapeto al que se
había aproximado lenta y cautelosamente, como si fuera un
animal vivo y sensible. Por un momento Rorden retrocedió
unos pasos como si sintiera miedo, lo cual no estaba lejos
de ser verdad. Para él la nave espacial simbolizaba todo el
terror y todos los misterios del Universo y despertaba en él,
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