Page 44 - El Leon De Comarre/ A la caida de la noche - Arthur C. Clarke
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sintió todas las emociones que debieron experimentar
Stanley o Livingstone cuando por primera vez penetraron
en ese mismo territorio virgen hacía más de mil años.
Afortunadamente, Peyton era un buen caminante y
andaba de prisa, así que para mediodía ya había recorrido
la mitad del camino que le separaba de su destino.
Descansó un rato para tomar su comida de mediodía en un
pequeño bosquecillo de coníferas importadas de Marte,
que habrían causado la mayor sorpresa y consternación a
un explorador de los viejos tiempos. En su ignorancia de
las cosas de la naturaleza, Peyton no se sorprendió lo más
mínimo.
Estaba recogiendo sus latas vacías cuando se dio
cuenta de que un objeto se movía rápidamente sobre la
llanura en dirección al lugar donde él se encontraba. Lo que
quiera que fuese estaba demasiado lejos para ser
identificado. Esperó hasta que «aquello» estuviera más
cerca de él para levantarse y echarle un vistazo. Hasta ese
momento no había visto ningún animal —aunque ellos sí
le habían visto a él— durante su marcha por la reserva. Así
que se quedó mirando con interés al recién llegado.
Peyton jamás había visto un león con anterioridad,
pero no tuvo la menor dificultad en identificar a la
magnífica fiera que se dirigía corriendo hacia él. Dice
mucho en su favor el que sólo dirigiera una mirada a las
ramas de los árboles próximos. Y decidió quedarse en el
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