Page 118 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Morlocks  de  la  Esfera  no  tenían  necesidad  de


           intimidad,  no  en  el  sentido  en  que  la  entendemos


           nosotros.


           La mayoría de los Morlocks parecía estar trabajando


           aunque no pude entender en qué. La superficie de


           algunas divisiones sostenían paneles de cristal azul


           brillante, y los Morlocks tocaban con sus dedos de



           gusano  aquellos  paneles,  o  les  hablaban.  Como


           respuesta, textos, gráficos a imágenes corrían por el


           vidrio.  En  algunos  lugares  aquellas  máquinas


           extraordinarias  eran  más  desarrolladas  y  pude  ver


           modelos  complejos  —aunque  no  sabía  lo  que


           representaban— aparecer en medio del aire. Bajo las


           órdenes  de  un  Morlock,  un  modelo  podía  rotar,  o



           abrirse,  mostrando  su  interior,  o  deshacerse  en  un


           conjunto de cubos flotantes de colores.


           Todas  esas  actividades,  como  pueden  suponer,


           transcurrían  bajo  el  flujo  constante  de  la  lengua


           líquida y gutural de los Morlocks.


           Atravesamos un lugar en el que surgía del Suelo una


           partición  nueva.  Se  elevó  ya  completa  y  acabada


           como  algo  que  surgiese  de  un  baño  de  mercurio;


           cuando  el  crecimiento  hubo  terminado  se  había



           convertido en una losa de unos cuatro pies de alto


           con  tres  de  las  omnipresentes  ventanas  azules.


           Cuando  me  incliné  para  mirar  a  través  del  Suelo


           transparente,  no  pude  ver  nada  bajo  la  superficie:


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