Page 120 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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objeto que pudiese desearse, o al menos que los
Morlocks pudiesen desear.
¡Qué conveniente sería fabricar y disolver aparatos a
medida que se necesitasen! Mi gran hogar de
Richmond podría quedar reducido a una sola
habitación. Por la mañana, los muebles del
dormitorio podrían desaparecer en la alfombra, para
ser reemplazados por el baño, y luego, la mesa de la
cocina. Como algo mágico, los diversos aparatos de
mi laboratorio podrían fluir de las paredes y el techo,
hasta estar listo para trabajar. Podría conjurar la mesa
de la cena, con su ambiente de papel pintado y
chimenea; ¡y quizá podría fabricarse la mesa ya
repleta de comida!
Todas la profesiones de constructores, plomeros,
carpinteros y demás desaparecerían en un santiamén.
El inquilino —el dueño de esa habitación
inteligente— sólo necesitaría un limpiador
peripatético (¡aunque quizá la habitación también
podría encargarse de eso!), y algún añadido adicional
a la memoria mecánica de la habitación para
mantenerse al día de las últimas modas...
Y así se desbocó, fuera de mi control, mi fecunda
imaginación.
Pronto empecé a sentirme fatigado. Nebogipfel me
llevó a un espacio libre —aunque había a mi
alrededor Morlocks en la lejanía— y golpeó con el pie
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