Page 153 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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plata y terciopelo negro, y de fondo las verdaderas
estrellas. Una o dos caras plateadas estaban vueltas
hacia nosotros, pero la mayoría de los Morlocks
parecían indiferentes.
—Nebogipfel, ¿adónde vamos?
—Al Interior —dijo con calma.
Era consciente de un cambio en la luz. Parecía mucho
más brillante, y más difusa, ya no estaba limitada a
un solo rayo, como podría ser en el fondo de un pozo.
Estiré el cuello. El disco de luz se ensanchaba a ojos
vistas, por lo que ya podía ver un anillo de cielo,
alrededor del Sol. El cielo era azul, y estaba moteado
de nubes altas y algodonosas; pero tenía una textura
extraña, una mezcla de colores que al principio
achaqué a las gafas que todavía llevaba.
Nebogipfel se volvió hacia mí. Golpeó con el pie en
la base de la plataforma, y surgió un objeto que no
pude reconocer de inmediato. Era un tazón con un
palo que le salía del centro. Sólo cuando Nebogipfel
lo sostuvo sobre su cabeza lo reconocí como lo que
era: un parasol simple, para mantener su carne
descolorida a resguardo del Sol.
Con estos preparativos, salimos a la luz —el agujero
se amplió—, ¡y mi cabeza del siglo XIX se elevó sobre
el césped!
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