Page 159 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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tanto de usted como yo, aunque de forma diferente.


           La Esfera es amplia. Si lo desea, le llevaré a una colonia


           que se aproxime a su propio tipo...


           —Oh, ¡no estoy seguro de saber qué quiero! —dije—


           . Me siento abrumado por este lugar, este mundo de


           mundos, Nebogipfel. Quiero ver qué puedo entender


           de él, antes de tomar una decisión sobre mi vida. ¿Lo



           comprende?


           No discutió la propuesta; parecía ansioso por huir de


           lo luz solar.


           —Muy bien. Cuando desee verme de nuevo, vuelva


           a la plataforma y diga mi nombre.


           Y así comenzó mi solitaria residencia en el Interior de


           la Esfera.



           En aquel mundo de perpetuo mediodía no había ciclo


           de  días  y  moches  para  marcar  el  paso  del  tiempo.


           Tenía, sin embargo, mi reloj de bolsillo: por supuesto,


           el tiempo que marcaba no tenía sentido, gracias a mi


           transferencia  por  el  Espacio  y  el  Tiempo;  pero  me


           servía para distinguir periodos de veinticuatro horas.


           Nebogipfel  había  invocado  un  refugio  en  la


           plataforma:  una  choza  simple  y  cuadrada  con  una


           ventana pequeña y una puerta de las que se dilatan.



           Me dejó una bandeja de comida y agua, y me enseñó


           a conseguir más: empujaba la bandeja al interior de


           la superficie —era una sensación extraña— y pocos


           segundos después una nueva bandeja aparecía, llena


                                                                                                             159
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