Page 160 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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por completo. Ese proceso antinatural me inquietaba,


           pero  no  disponía  de  otra  fuente  de  comida.


           Nebogipfel  también  me  mostró  cómo  introducir


           objetos  en  la  superficie  para  limpiarlos,  e  incluso


           limpió             sus         propios              dedos.             Empleaba                 esa


           característica para limpiar la ropa y las botas, pero


           nunca me atreví a insertar una parte de mi cuerpo. La



           idea de meter una mano o un pie —o aun peor, la


           cara— en aquella superficie blanda era más de lo que


           podía soportar, y seguí lavándome con agua.


           Aún no tenía material para afeitarme; mi barba había


           crecido larga y exuberante, pero era una deprimente


           masa de color gris hierro.


           Nebogipfel  me  mostró  también  otros  usos  de  las



           gafas.  Al  tocar  de  cierta  forma  la  superficie,  podía


           hacer  que  aumentasen  las  imágenes  de  objetos


           lejanos, acercándolas, y haciéndolas tan claras como


           si las tuviese delante. Inmediatamente me puse las


           gafas y enfoqué lo que creí un grupo de árboles, pero


           no resultó ser más que una masa de roca, que parecía


           desgastada o fundida.


           Durante  los  primeros  días,  me  bastaba  con  estar


           simplemente allí, en aquel prado herido. Me dediqué



           a  dar  largos  paseos;  me  quitaba  las  botas  para


           disfrutar de la hierba y de la arena entre los dedos, y


           a menudo me quitaba los pantalones para recibir el


           calor del sol. ¡Pronto me puse moreno —aunque la


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