Page 154 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 154

17





                                             EN EL INTERIOR





           —Bienvenido  al  Interior  —me  anunció  Nebogipfel,



           una figura realmente cómica con su parasol.


           El  pilar  de  un  cuarto  de  milla  recorrió  sus  últimas


           yardas  sin  ruido.  Me  sentí  elevado  como  por  un


           ilusionista a un escenario. Me quité las gafas, y me


           cubrí los ojos con las manos.


           La  plataforma  se  detuvo,  y  sus  bordes  se


           confundieron  con  el  prado  de  hierba  corta  que  la



           bordeaba  con  tanta  precisión  como  si  los  hubiesen


           hecho con cemento. Mi sombra era una mancha de


           color negro. Era mediodía, por supuesto; ¡en todo el


           Interior era mediodía, todos y cada uno de los días!


           El  Sol  cegador  me  castigaba  la  cabeza  y  el  cuello,


           pronto me quemaría, pero el placer de esa luz solar


           valía, por el momento, la pena.


           Me volví estudiando el paisaje.


           Hierba,  una  monótona  pradera.  Hierba  por  todas



           partes,  hasta  el  horizonte,  sólo  que  no  había


           horizonte  en  aquel  mundo  completamente  plano.


           Levanté  la  vista,  esperando  ver  cómo  el  mundo  se


           inclinaba hacia arriba: después de todo, ya no estaba


                                                                                                             154
   149   150   151   152   153   154   155   156   157   158   159