Page 161 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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proa de mi cabeza, ya con poco pelo, se quemó—,era


           como una cura de descanso en Bognor!


           Por la tarde me retiraba a la choza. Era confortable


           con la puerta cerrada, y dormía bien, con la chaqueta


           como almohada y la cálida suavidad de la plataforma


           debajo.


           La  mayor  parte  de  mi  tiempo  lo  invertía  en



           inspeccionar el Interior con las gafas de aumento. Me


           sentaba en el borde de la plataforma, o me tendía en


           un  trozo  blando  de  hierba  con  la  cabeza  sobre  la


           chaqueta, y miraba el complicado cielo.


           La parte del Interior opuesta a la mía, más allá del Sol,


           debía de estar en el ecuador de la Esfera; por lo que


           suponía que aquella región sería la más parecida a la



           Tierra: donde la gravedad sería más intensa y el aire


           más  denso.  La  banda  central  era  relativamente


           estrecha, no más de diez millones de millas de ancho


           (¡digo «no más» con mucha facilidad, pero sé que la


           Tierra se perdería, como una mota de polvo, frente a


           aquel fondo titánico!). Más allá de la banda central, la


           superficie  parecía  tener  un  color  gris,  difícil  de


           apreciar a través del filtro azul del cielo, y sólo podía


           distinguir unos pocos detalles. En una de las regiones



           de alta latitud había una mancha de color plata, con


           incrustaciones  de  gris  en  forma  de  mares,  que,  de


           alguna forma, me recordaba la superficie de la Luna;


           y  en  otra  un  trozo  de  naranja  brillante  —casi


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