Page 163 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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atrapados por la tierra y, en ocasiones, una traza de


           vapor  en  la  atmósfera  que  supuse  debía  de  ser


           producida por algún vehículo volador.


           Mucho  me  era  familiar,  pero  algunos  mundos


           estaban más allá del entendimiento.


           Vislumbré ciudades que flotaban en el aire, sobre sus


           propias  sombras;  y  edificios  inmensos,  que



           empequeñecerían  la  Gran  Muralla  China,  que  se


           dejaban caer por el reconstruido paisaje... No podía


           ni  imaginar  qué  tipo  de  hombres  podría  vivir  en


           aquellos lugares.


           Algunos  días  me  despertaba  bajo  una  cierta


           oscuridad. Una gran capa de nubes se cernía sobre la


           Tierra, y no pasaba mucho antes de que comenzase a



           caer  una  lluvia  pesada.  Pensé  que  el  clima  en  el


           Interior debía de estar controlado —como, sin duda,


           todos  los  demás  aspectos  de  su  funcionamiento—,


           porque  podía  imaginar  con  facilidad  las  energías


           ciclónicas que podrían producirse debido al rápido


           giro del mundo. Caminaba un poco bajo ese clima,


           disfrutando  del  sabor  del  agua  fresca.  En  aquellos


           días, el lugar se hacía mucho más parecido a la Tierra,


           al  quedar  el  otro  lado  del  Interior  y  su  dudoso



           horizonte ocultos por la lluvia y las nubes.


           Después  de  una  larga  inspección  con  las  lentes


           telescópicas, descubrí que la extensión de hierba que


           me  rodeaba  estaba  tan  desnuda  como  había


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