Page 40 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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en mi primer viaje: no estaba seguro de la causa, pero
parecía ser el resultado de mi paso indecoroso a
través del majestuoso devenir del tiempo.
Cuán equivocado estaba, como sucedía a menudo
con mis hipótesis apresuradas.
Estudié los cuatro indicadores cronométricos; golpeé
con la uña cada uno de ellos para asegurarme de que
funcionaban. La manecilla del segundo indicador,
que medía miles de días, había comenzado a
desplazarse de la posición de reposo.
Esos indicadores —sirvientes mudos y fieles—
habían sido adaptados de medidores de presión de
vapor. Funcionaban midiendo la presión en la barras
de cuarzo tratadas con plattnerita, una tensión que
era producida por el efecto de rotación del viaje en el
tiempo. Los indicadores contaban días —¡no años, o
meses, o años bisiestos, o fiestas de guardar!— por
decisión de diseño.
Tan pronto como comencé a investigar en los
aspectos prácticos del viaje en el tiempo, y en
particular en la necesidad de medir la posición de la
máquina en él, empleé bastante esfuerzo en intentar
producir un medidor cronométrico capaz de mostrar
una medida normal: siglos, años, meses y días.
¡Pronto me di cuenta de que probablemente invertiría
más tiempo en ese proyecto que en el resto de la
Máquina del Tiempo!
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