Page 41 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Me volví bastante intolerante con las peculiaridades
de nuestro ya viejo calendario, que había sido el
resultado de una historia de ajustes inadecuados:
intentos de fijar la recolección y el invierno que se
remontaban a los comienzos de la sociedad
organizada. Nuestro calendario es un absurdo
histórico, sin ser siquiera preciso, al menos no en la
escala cosmológica que pretendía desafiar.
Escribí cartas furibundas a The Times proponiendo
reformas que nos permitiesen funcionar con
precisión y sin ambigüedades en una escala de
tiempo que fuese útil en algo a un científico moderno.
Para empezar, dije, desechemos esos absurdos años
bisiestos. El año tiene cerca de trescientos sesenta y
cinco días y cuarto; y ese cuarto accidental es el que
produce esa estupidez de ajuste con años bisiestos.
Propuse dos esquemas alternativos, ambos capaces
de eliminar ese absurdo. Podríamos tomar el día
como unidad básica, y crear meses y años regulares
con múltiplos de días: imaginen un año de trescientos
días compuesto de diez meses de treinta días cada
uno. Por supuesto, el ciclo de la estaciones se
desplazaría a lo largo del año, pero —en una
civilización tan avanzada como la nuestra— eso no
produciría demasiados problemas. El Observatorio
de Greenwich, por ejemplo, podía publicar diarios
cada año con las diversas posiciones solares —los
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