Page 50 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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manga y parpadeé para librarme de las manchas de


           luz.


           No  soy  un  hombre  primitivo,  ni  un  cobarde,  pero


           sentado  allí  ante  la  prueba  de  los  logros


           extraordinarios de los hombres del futuro, me sentí


           como un salvaje que se pintase su desnudez y llevase


           huesos  en  el  pelo,  acobardado  ante  los  dioses  del



           esplendoroso cielo. Temí en lo más profundo de mi


           ser por mi cordura; y aun así intenté creer que, de


           alguna  forma,  no  había  notado  aquel  increíble


           fenómeno astronómico durante mi primer paso por


           esos años. Porque la única hipótesis alternativa me


           aterraba hasta lo más profundo de mi alma: no me


           había  equivocado  durante  mi  primer  viaje;  aquella



           vez no había habido regulación del eje de la Tierra; el


           curso de la historia había cambiado.


           La  forma  semieterna  de  la  colina  no  se  había


           transformado —la morfología de la antigua tierra no


           se  veía  afectada  por  la  evolución  de  la  luz  en  los


           cielos—, pero pude ver que el manto de verdor que


           la había cubierto retrocedía, bajo el brillo constante


           del sol.


           Noté un lejano parpadeo sobre la cabeza, y miré hacia



           arriba  protegiéndome  con  una  mano.  El  parpadeo


           provenía  de  la  banda  solar,  o  lo  que  había  sido  la


           banda solar, porque una vez más podía distinguir la


           trayectoria del Sol en forma de bola de cañón a través


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