Page 51 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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del cielo en su ciclo diurno; ya su velocidad no era tan
rápida para que no pudiese seguirlo, y el cambio de
la noche al día producía el parpadeo.
Al principio pensé que la máquina había
desacelerado. Pero cuando miré los indicadores, vi
que las manecillas se movían por las esferas con la
misma velocidad de antes.
La uniformidad perlada de la luz se disolvió, y la
alternancia de noche y día quedó en evidencia. El Sol
se movía por el cielo, reduciendo su velocidad con
cada trayectoria, caliente, brillante y amarillo; y
pronto me di cuenta de que la estrella empleaba
muchos siglos en completar una revolución por el
cielo de la Tierra.
Finalmente, el Sol se detuvo por completo; se paró en
el horizonte occidental, ardiente, inmisericorde a
inalterado. La rotación de la Tierra se había detenido;
¡y ahora giraba con una cara perpetuamente hacia el
Sol!
Los científicos del siglo diecinueve habían predicho
que finalmente las fuerzas de marea del Sol y la Luna
harían que la rotación de la Tierra se ajustase al Sol,
de la misma forma que la Luna se veía obligada a
presentar siempre la misma cara a la Tierra. Ya había
sido testigo de ese fenómeno en mi primer viaje al
futuro: pero era algo que no ocurriría hasta pasados
muchos millones de años. Y sin embargo, ¡a poco más
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