Page 54 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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No había ninguna duda: viajaba a través de sucesos que


           diferían,  enormemente,  de  los  que  había  presenciado  la


           primera vez.


           Soy un hombre especulativo por naturaleza, no me


           faltan  nunca  una  o  dos  hipótesis;  pero  en  aquel


           momento  estaba  tan  conmocionado  que  no  podía


           pensar.  Me  sentía  como  si  mi  cuerpo  siguiese



           avanzando por el tiempo; pero con el cerebro todavía


           en el pasado. Creo que el valor que había sentido al


           principio                  era            sólo             apariencia                   porque


           complacientemente  me  sabía  dirigido  hacia  un


           peligro ya conocido. Pero ahora ¡ya no tenía ni idea


           de lo que me esperaba en los corredores del tiempo!


           Mientras  me  entretenía  con  esas  elucubraciones



           morbosas, presencié cambios posteriores en el cielo,


           ¡como si el orden natural de las cosas no hubiese sido


           suficientemente  alterado!  El  Sol  se  volvía  más


           brillante. Y, aunque es difícil estar seguro de por qué


           el  brillo  resultaba  más  intenso,  me  parecía  que  la


           forma de la estrella cambiaba. Se extendía por el cielo


           convirtiéndose en un trozo elíptico de luz.


           Consideré la posibilidad de que se le hubiese hecho


           girar más deprisa, para que se aplastase debido a la



           rotación...


           Y entonces, repentinamente, el Sol estalló.








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