Page 55 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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EN LA OSCURIDAD
Penachos de luz emergieron de los polos de la
estrella, como enormes llamaradas. En unos pocos
latidos de mi corazón el Sol se cubrió de un brillante
manto. Calor y luz golpearon de nuevo la castigada
Tierra.
Grité y escondí el rostro entre las manos; pero todavía
podía ver la luz del multiplicado Sol que se filtraba a
través de la carne de los dedos, y era reflejada por el
cobre y el níquel de la Máquina del Tiempo.
Entonces, tan rápido como había llegado, la tormenta
de luz cesó, y una especie de cáscara se cerró
alrededor del Sol, como una boca enorme que se
tragase la estrella, y caí en la tinieblas.
Aparté las manos y me encontré en medio de la
oscuridad más absoluta, incapaz de ver, aunque las
manchas de luz todavía me bailaban en los ojos.
Podía sentir el duro asiento de la Máquina del
Tiempo debajo de mí, y al inclinarme pude encontrar
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