Page 69 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 69
pregunté si el Támesis seguía fluyendo. A falta de un
destino definido, decidí dirigirme hacia el lugar,
donde estaba el gran salón comedor en la época de
Weena. Se encontraba a poca distancia hacia el
noroeste, por la colina más allá de la esfinge, y ése fue
el camino que seguí una vez más, reflejando en el
espacio, aunque no en el tiempo, mi primer paseo en
el mundo de Weena.
Recordé que cuando realicé ese viaje por última vez
había hierba bajo mis pies, sin ser atendida, pero que
crecía exacta, corta y libre de hierbajos. Ahora, mis
botas empujaban la arena suave al caminar por la
colina.
Mi visión se estaba adaptando a aquella noche escasa
en estrellas, pero, aunque había edificios —sus
siluetas se recortaban contra el cielo— no vi ninguna
señal del salón. Lo recordaba perfectamente: había
sido un edificio gris, deteriorado y vasto, de piedra
desgastada, con una entrada tallada y adornada; y al
entrar por su arco, los pequeños Elois, delicados y
hermosos, habían revoloteado a mi alrededor con sus
miembros pálidos y sus túnicas suaves.
No tardé mucho en caminar tanto que supe que había
superado el emplazamiento del salón.
Evidentemente —al contrario que la esfinge y los
Morlocks— el palacio comedor no había sobrevivido
en esa historia, o quizá nunca había sido construido,
69

