Page 109 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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¡La muchedumbre, la caras pálidas de los
Morlocks, la ausencia de color, la rectitud del
horizonte, mi velocidad sobrenatural a través de
aquel extraño paisaje, y sobre todo la ilusión de
estar flotando sobre un pozo de estrellas de
infinita profundidad, se combinaban para dar la
impresión de un sueño! Pero entonces algún
Morlock curioso se acercaba demasiado, recibía un
soplo de su enfermizo olor y la realidad me
aprisionaba de nuevo.
Aquello no era un sueño: estaba perdido,
comprendí, varado en un mar de Morlocks;
nuevamente tuve que hacer un esfuerzo para
seguir caminando, y evitar formar un puño y
hundirlo en los rostros curiosos que me rodeaban.
Vi a los Morlocks dedicados a sus misteriosas
actividades. Algunos caminaban, algunos
hablaban, algunos comían la misma comida
insípida y sin interés que me habían dado a mí, tan
desinhibidos como gatitos. Esa observación,
combinada con la falta total de espacios cerrados,
me hizo entender que los Morlocks de la Esfera no
tenían necesidad de intimidad, no en el sentido en
que la entendemos nosotros.
La mayoría de los Morlocks parecía estar
trabajando aunque no pude entender en qué. La
superficie de algunas divisiones sostenían paneles
de cristal azul brillante, y los Morlocks tocaban
con sus dedos de gusano aquellos paneles, o les
hablaban. Como respuesta, textos, gráficos a
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