Page 252 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Al acercarnos al fuerte, pude ver mejor su
disposición. Como ya he dicho, tenía más de
ochenta pies de largo, y puede que unos diez
de alto; los lados parecían láminas gruesas
de bronce de cañón, aunque la acumulación
de torretas y portillas en la parte superior le
daba un aspecto moteado. Penachos de
vapor salían al aire por la parte trasera de la
máquina. Ya he mencionado el faldón que
rodeaba la base; pero ahora podía ver que el
faldón no tocaba el suelo, que la máquina se
sostenía no sobre ruedas, como había
supuesto, sino sobre patas. Eran cosas planas
y anchas, más o menos de la forma de una
pata de elefante, pero mucho mayores; por
las marcas que habían dejado en el camino,
podía deducir que la superficie inferior de
aquellas patas debía de tener estrías para
facilitar la tracción. Comprendí que era por
medio de esas patas como el fuerte se las
arreglaba para mantenerse más o menos
horizontal independientemente de la
inclinación del camino.
Había un dispositivo similar a un mayal en
la parte delantera de la máquina: consistía en
trozos largos de cadenas sujetas a un rodillo,
que se sostenía con dos bastidores metálicos
al morro del fuerte. El rodillo estaba sujeto y
las cadenas bailaban en el aire como los
látigos de los carreteros. Hacían un ruido
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