Page 61 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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y, a la luz de la vela, examiné el panel de bronce
tallado. Fue ahí, recordé, donde los Morlocks —en
aquella otra historia— habían abierto la base hueca
de la esfinge para encerrar la Máquina del Tiempo
dentro del pedestal, con la intención de
aprisionarme. Había ido a la esfinge con una
piedra y había golpeado en ese panel, justo allí;
recorrí los adornos con las yemas de los dedos.
Había aplastado algunas espirales de ese panel,
aunque sin resultado. Bien, ahora las espirales
estaban en perfectas condiciones, como si fuesen
nuevas. Era extraño pensar que esas espirales no
conocerían la furia de mi piedra hasta dentro de
muchos milenios o quizá nunca en absoluto.
Estaba decidido a alejarme de la máquina para
explorar. Pero la presencia de la esfinge me había
recordado el horror de dejar la Máquina del
Tiempo en manos de los Morlocks. Me palmeé el
bolsillo —al menos, sin las palancas la máquina no
funcionaba— pero no había nada que impidiese
acercarse a aquellas horribles bestias a la máquina
tan pronto como me alejase, quizá para
desmontarla o robarla nuevamente.
Por otra parte, ¿cómo iba a evitar perderme en
aquel paisaje oscuro? ¿Cómo podría volver a la
máquina una vez que me hubiese alejado aun unas
pocas yardas?
Medité el problema unos momentos: mi deseo por
explorar en lucha con mis temores. Y se me
ocurrió una idea. Abrí la mochila y saqué las velas
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