Page 78 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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¡Me resultaba todo incomprensible!
A medida que caminaba dejé finalmente de contar
los pasos. Las únicas luces eran el brillo de la aguja
de luz y el frágil resplandor de las estrellas debajo
de mí, por lo que apenas podía verme las piernas;
los únicos sonidos eran mi respiración y el sordo
impacto de mis botas sobre la superficie cristalina.
Después de unas cien yardas, giré y comencé a
caminar alrededor de la aguja de luz. Sólo
encontré oscuridad y las estrellas a mis pies. Me
pregunté si en aquella oscuridad encontraría al
Observador flotante que me había acompañado en
mi segundo viaje por el tiempo.
La desesperación comenzó a apoderarse de mí, y
deseé verme transportado al mundo jardín de
Weena, o incluso al paisaje nocturno donde me
habían capturado; ¡a cualquier lugar con rocas,
plantas, animales y un cielo reconocible que
pudiese entender! ¿Qué lugar era aquél? ¿Me
encontraba en una cámara en las profundidades
de la Tierra? ¿Qué terribles torturas me habían
preparado los Morlocks? ¿Estaba condenado a
pasar el resto de mis días en ese lugar estéril?
Durante un rato me sentí desquiciado por la
soledad y la terrible sensación de estar atrapado.
No sabía dónde estaba, ni dónde estaba la
Máquina del Tiempo, y no esperaba volver a ver
mi hogar. Era una bestia extraña varada en un
mundo extraño. Grité en la oscuridad, pasando
alternativamente de las amenazas a las peticiones
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