Page 82 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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ponerme en pie sintiendo todos y cada uno de mis
años; ¡agradecía no tener que entrar
inmediatamente en acción para rechazar a una
tribu de Morlocks acechantes! Realicé algunos
ejercicios para desentumecer los músculos; luego
cogí la chaqueta, alisé las arrugas y me la puse.
Entré en el anillo de luz.
Habían cambiado las bandejas, con los recipientes
de comida y el cubo. ¡Así que me vigilaban! Bueno,
era lo que sospechaba. Abrí los recipientes, para
encontrar los mismas tabletas deprimentes de
pienso anónimo. Desayuné con agua y tabletas
verdes. Ya no sentía miedo, había sido
reemplazado por una sensación de aburrimiento:
es increíble con qué rapidez la mente humana
puede adaptarse a las condiciones más extrañas.
¿Sería ése mi destino: aburrimiento, una cama
dura, agua tibia y una dicta de verduras cocidas?
Era como volver al colegio, pensé pesimista.
—Pau.
Esa sola sílaba, pronunciada en voz baja, me sonó
en aquel silencio como un disparo.
Grité, me puse en pie de un salto, y agarré las
tabletas de comida. Absurdo, pero eran mis únicas
armas. El sonido había venido de mi espalda, y me
giré con las botas arañando el suelo.
Allí se encontraba un Morlock, justo fuera del
círculo de luz, en penumbra. Estaba erguido —no
compartía con los Morlocks que había encontrado
antes la pose de mono— y llevaba gafas que eran
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