Page 190 - Hijos del dios binario - David B Gil
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con  la  otra  mano  para  que  lo  mirara  a  los  ojos—.


           Me parece que esta vez se ha pasado de listo, señor


           Adelbert.


                  Volvió  a  abofetearlo,  y  una  vez  más,  y  otra,



           hasta que la ira le despejó el aturdimiento y miró


           con rabia a aquel hombre. Se removió en un intento


           de liberarse, pero inmediatamente se dio cuenta de


           su  error,  pues  los  músculos  de  los  brazos,


           retorcidos en una postura antinatural a causa de las


           ligaduras, restallaron de dolor. Aquello provocó la


           risa de su captor.



                  —Escúcheme bien, Daniel. Esto es un mensaje,


           una manera de demostrarle lo expuesto que está, lo


           fácil  que  nos  resultaría  acabar  con  usted  y  que


           nadie  lo  supiera.  Ahora,  hágase  un  favor  y


           márchese de Tel Aviv. Coja el primer vuelo que le


           sea  posible.  La  próxima  vez  no  habrá  mensajes.


           Simplemente escuchará un disparo y caerá muerto.


           ¿Lo ha entendido?


                  El  hombre  volvió  a  zarandearle  la  cabeza



           exigiendo una respuesta.


                  —Sí —balbuceó Daniel.


                  —Muy bien. Despídenos del caballero, Calev.


                  El  que  le  había  despertado  pasó  de  nuevo  al


           frente  y  sus  puños  volvieron  a  tomar  la  palabra.


           Primero lo golpeó en el estómago, dos, tres veces,




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