Page 191 - Hijos del dios binario - David B Gil
P. 191
hasta que sus costillas temblaron. Se habría
doblado sobre sí mismo de buena gana, pero las
ataduras se lo impedían. Dos nuevos puñetazos,
uno a cada lado de las mandíbulas, y Daniel pudo
escuchar el crujido de una de sus muelas. Por
último, un gancho al mentón hizo que la habitación
comenzara a precipitarse hacia el vacío. En un
extraño momento de lucidez comprendió que el
golpe debía de haberlo derribado, de modo que
caía de espaldas sobre el respaldar de la silla.
Su consciencia se volvió roja y, mientras se
hundía, sus ojos se encontraron una vez más con
los de Eliza, que continuaba fumando con calma,
observando la escena con expresión distante. Fue
una caída inusitadamente larga durante la que su
mente, antes de quedar sepultada entre tinieblas, lo
apremiaba con preguntas: ¿Por qué no lo habían
matado? ¿Por qué, si aquellos hombres eran
israelíes, hablaban entre ellos en inglés? ¿Por qué
no le habían preguntado la razón de que buscara a
David Samir? Seguro que había muchas otras
preguntas, pero no llegaron a tiempo.
Un sonido monótono e impertinente se deslizó
hasta él. Intentó ignorarlo, pero cada vez tocaba a
191

