Page 21 - Hijos del dios binario - David B Gil
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solitario  amargado  cuando  había  dedicado  tanto


           tiempo a trabajarse su aire de «misterioso hombre


           de paso».


                  Se detuvo frente a la entrada de la suite y apoyó



           el pulgar sobre la superficie del lector. La cerradura


           se abrió con un chasquido.


                  Empujó  la  puerta  con  el  hombro  y  tanteó  la


           pared hasta dar con la luz. Aun antes de encender,


           ya  sabía  que  había  alguien  al  otro  lado  de  la


           estancia.  El  intruso  se  hallaba  frente  al  ventanal,


           abstraído, quizás admirando la luna que tan poco



           inspiradora le había resultado a él momentos antes.


                  —¿Cómo ha entrado?


                  —Usted  mejor  que  nadie  debería  saber  lo


           sencillo  que  es  forzar  una  cerradura  de  hotel  —


           respondió  aquel  hombre,  que  continuaba  dándole


           la  espalda—.  Volvamos  a  empezar,  haga  una


           pregunta más propia de alguien con su reputación.


                  —¿Policía?  —inquirió  Adelbert,  entrando  con


           precaución mientras dejaba la chaqueta sobre una



           silla.


                  —No.


                  El  intruso  se  giró,  las  manos  cruzadas  a  la


           espalda en un gesto que le daba cierto aire marcial.


           Era corpulento, de piel oscura y rasgos angulosos.


           El pelo cortado a cepillo y un espeso bigote hacían




                                                                                                             21
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