Page 23 - Hijos del dios binario - David B Gil
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en vano —dijo Daniel, sin la más mínima intención


           de  recoger  el  sobre—.  Su  cliente  o  su  jefe,


           quienquiera  que  lo  haya  enviado,  ha  escuchado


           rumores sobre quién soy y lo que hago, pero deben



           saber  que  están  del  todo  equivocados.  No  vendo


           mis servicios  al mejor  postor,  no  acepto  cualquier


           encargo, no trato con coleccionistas que se mueven


           en  el  mercado  negro  y,  sobre  todo,  no  atiendo  a


           intrusos que asaltan mi habitación en plena noche.


           El  que  usted  haya  venido  hasta  aquí  para


           ofrecerme un sobre, como si fuera un traficante de



           secretos,  solo  demuestra  que  su  cliente  pretende


           jugar a un juego que desconoce por completo. Salga


           de mi habitación, por favor, y no intente contactar


           conmigo de nuevo.


                  Solomon  Denga  no  inmutó  el  rostro,  no


           carraspeó ni tragó saliva, ni tampoco retiró el sobre


           que tendía frente a él. En lugar de ello, respondió


           con voz calma:


                  —Daniel Adelbert, adoptado a los cuatro años



           por  el  diplomático  belga  Edin  Adelbert.  Nada  se


           sabe  de  sus  padres  biológicos.  Posee  la


           nacionalidad  belga,  pero  apenas  ha  residido  en


           dicho país, pues se cría entre Nueva York, Osaka,


           Santiago  de  Chile  y  París.  Comienza  estudios


           diplomáticos en París, carrera que deja inconclusa




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