Page 16 - Hijos del dios binario - David B Gil
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de la montura. El trabajo de documentación era
exhaustivo e impecable, según el estilo de Daniel
Adelbert. Por supuesto, hasta que no se analizara
en un laboratorio no podrían estar completamente
seguros de que no fuera una falsificación; pero si lo
era, se trataba de una extraordinariamente buena.
La señorita Dunham puso sobre la mesa un
pequeño estuche rectangular de fibra de carbono.
Era del tamaño justo para contener las gafas y
estaba lleno de una especie de gel verde; sumergió
la montura en su interior y lo cerró. Codificó el
cierre biométrico con su huella y lo deslizó en uno
de los bolsillos de su chaleco. De otro extrajo un
móvil que manipuló mientras su interlocutor la
observaba con gesto distraído. Dejó el pulgar sobre
la pantalla durante un instante, hasta que su huella
dactilar validó la operación.
—La transacción está cerrada, señor Adelbert.
Daniel tomó su propio teléfono y realizó una
rápida comprobación. El dinero estaba en la cuenta
de su banco en Bélgica. Satisfecho, cerró el maletín,
se puso en pie y tendió la mano a Martina
Dunham.
—Como siempre, ha sido un placer tratar con
usted. Hasta nuestro próximo encuentro.
—Hasta la próxima —se despidió ella,
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