Page 26 - Hijos del dios binario - David B Gil
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lugar,  sacó  una  cajetilla  de  cigarros,  la  sacudió  y


           tomó uno con los labios. Encendió una cerilla y, con


           calma,  la  aproximó  al  cigarrillo.  Solo  cuando  este


           comenzó a humear, alargó la mano para tomar el



           sobre.  Los  hombros  de  Denga  se  relajaron.  Sin


           embargo,  el  prospector  no  tiró  del  hilo  rojo.  Se


           limitó a arrojar el sobre a la papelera de acero que


           había junto al escritorio.


                  —¿Ni siquiera va a comprobar cuál es nuestra


           oferta?


                  —No. Si lo hiciera, probablemente me costaría



           más hacer esto. —Dejó caer la cerilla dentro de la


           papelera.  El  olor  a  papel  quemado  comenzó  a


           extenderse por la estancia—. Dígale a su jefe que he


           rechazado  su  propuesta.  Ahora  márchese,  no


           acostumbro a recibir visitas a estas horas.


                  —Buenas  noches,  señor  Adelbert  —respondió


           con  absoluta  frialdad  Solomon  Denga—.  Gracias


           por una conversación tan reveladora.


                  Cuando escuchó el sonido de la puerta, Daniel



           se  dejó  caer  sobre  una  silla.  Definitivamente,


           necesitaba unas vacaciones.








                  Tenía  cuatro  horas  antes  de  salir  hacia  el


           aeropuerto,  por  lo  que  Daniel  decidió  emplear  el




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