Page 214 - Hijos del dios binario - David B Gil
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un poco para que el sol pudiera calentar la verde
pradera irlandesa. Se cruzó de brazos y se quedó
observando el rompecabezas que le planteaba
aquel lugar. Sin ideas, sacó el móvil y buscó en la
web entradas sobre St. Martha en Irlanda del
Norte, pero no encontró nada que no hubiera visto
antes. Seguía sin hallar referencias que conectaran
el orfanato con las empresas del Grupo Fenris. Se
guardó el móvil en el bolsillo y entró en el coche.
Conectó el navegador y buscó cuál era la localidad
más próxima desde sus coordenadas: Ederney, un
pequeño pueblo de menos de mil habitantes que se
encontraba algunas millas más al norte. Arrancó el
motor eléctrico y condujo de regreso.
Cuando Alicia entró en el único pub de
Ederney, unos cuantos parroquianos congregados
en torno a una mesa la observaron con curiosidad,
pero pronto perdieron el interés y volvieron a su
partida de póker, señal de que los forasteros
llamaban la atención, pero no tanto como para
dejar de lado una buena mano.
Se sentó en la barra y dejó junto a ella, bien a la
vista, su cámara réflex. Le alegró comprobar que
entre las botellas de whisky y cerveza había una
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