Page 233 - Hijos del dios binario - David B Gil
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nuestras empresas.
Inamura sonrió ante una acusación tan
explícita.
—Ustedes han formado un pequeño club
privado en el que han puesto sus propias reglas.
Pero yo no formo parte de ese club. Inacorp quiere
entrar en este negocio, y lo hará con una oferta que
considera adecuada a las posibilidades del
mercado.
—El precio que está ofreciendo por hectárea
flotante es casi la mitad del que oferta nuestro
consorcio —dijo Õtsuka—. Estratificación,
adecuación del fondo submarino, cimentación,
anclaje de las plataformas… ¿Quiere hacernos creer
que tiene la tecnología necesaria para hacerlo tan
barato? No. La realidad es que va a tener muchas
pérdidas y piensa sufragarlas con los beneficios del
resto de su megacorporación. Lo hará así hasta que
logre echarnos del negocio, ese que nosotros
mismos creamos, entonces podrá poner los precios
que quiera. Le tenía por otra clase de empresario.
—¿De verdad alguno de los aquí presentes está
dispuesto a darme clases de ética empresarial? —
preguntó Inamura alzando levemente la voz, y los
hombres alrededor de Õtsuka se removieron
incómodos.
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