Page 243 - Hijos del dios binario - David B Gil
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daba alcance.
El taxi se detuvo junto al pasaje de Ha‐Shalom,
a los pies de las torres Azrieli, una monstruosidad
de cemento y cristal formada por tres rascacielos de
planta cuadrada, circular y triangular. Habían sido
erigidas décadas atrás para recuperar y dinamizar
la zona periférica del centro de Tel Aviv, y en poco
tiempo el lugar se había convertido en uno de los
principales núcleos comerciales y empresariales de
la ciudad. Daniel, sin embargo, no comulgaba con
la grandilocuencia arquitectónica y tendía a rehuir
lugares como aquel, auténticos templos
consagrados a una religión que no profesaba.
Debía encontrarse con su misterioso confidente
en una cafetería del centro comercial que servía de
antesala al complejo, un lugar concurrido a la vista
de miles de ojos, tal como mandaban los cánones
clásicos. Mientras se abría paso por las atestadas
galerías comerciales, rodeado de personas que se
afanaban en cargar con bolsas repletas de cosas
vacías, se preguntaba cómo sería el hombre con el
que iba a entrevistarse. El lugar de reunión le
permitía anticipar que debía de tratarse de una
persona precavida; o quizás tan solo fuera un espía
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