Page 240 - Hijos del dios binario - David B Gil
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vuelto mucho más tranquila, se había acomodado,
por eso lo habían cazado tan fácilmente. Pero de
inmediato se sacudió aquel reproche. «Me han
cazado por adentrarme en territorio hostil sin estar
preparado, por trabajar con gente a la que no
conozco. Pero eso no volverá a suceder».
Se sentó en la cama con un gruñido áspero y
comenzó a aplicarse gel médico en las heridas
abiertas y en las contusiones. Aquello bajaría la
inflamación y evitaría que los cortes se infectaran,
pero no cicatrizaría las laceraciones más profundas.
Con un suspiro, cogió dos bolsitas de plástico
trasparente en las que había un filamento azul;
arrastró una silla hasta el espejo de la habitación y
se sentó frente al reflejo de un Daniel
resquebrajado. Los kits de sutura estaban
compuestos de un único hilo hipoalergénico
rematado por un extremo curvo endurecido y
punzante. Se aplicó más gel sobre el pómulo y la
herida del costado, abrió la primera de las bolsitas
con los dientes y comenzó a remendarse. El hilo,
aunque lubricado, le provocaba una desagradable
sensación al deslizarse dentro de la carne
magullada. Tardó alrededor de media hora en
coserse ambos cortes, y no había terminado aún
con el pómulo, la segunda y más delicada de las
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