Page 245 - Hijos del dios binario - David B Gil
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aquello eran detalles accesorios, lo que
verdaderamente sorprendió a Daniel fue la
intensidad de su mirada: lo contemplaba con una
expresión anonadada, despojada de cualquier
reparo.
El hombre avanzó con paso firme, casi solemne,
y se sentó frente a él con las manos cerradas en
torno al puño de su bastón. Lo primero que se
preguntó Daniel fue cómo el viejo podía estar tan
seguro de que él era la persona con la que había
hablado por teléfono.
—Usted es el hombre que dejó el anuncio en la
residencia de veteranos. —Si era una pregunta,
carecía de una inflexión interrogante. Hablaba sin
acento hebreo, como esos judíos americanos que
deciden jubilarse en Israel. Pero aquel hombre era
un militar israelí, probablemente de la Sayeret
Matkal, así que lo más lógico era pensar que había
estado operando durante años sobre territorio
norteamericano.
—Así es. Mi nombre es Daniel.
—Daniel, se está arriesgando demasiado —
afirmó el recién llegado, pero su tono reflejaba más
fascinación que cualquier otra cosa—. Aunque me
temo que ya es consciente de eso.
El anciano se pasó los dedos por la mejilla, en
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