Page 241 - Hijos del dios binario - David B Gil
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dos suturas, cuando le embargó un repentino sudor
frío al que siguió un intenso mareo. Debió apoyar
la frente contra el espejo y esperar a que las
náuseas remitieran, pero finalmente pudo concluir
su labor y cortar el hilo sobrante.
Se reclinó hacia atrás en la silla y respiró hondo
varias veces antes de comenzar a palparse las
costillas. Al presionar en determinados puntos
percibió un dolor agudo, pero nada comparable al
aldabonazo cegador que provoca una costilla rota.
Casi se podía sentir afortunado. Se ciñó una banda
de compresión alrededor del torso, asegurándose
de que todo estuviera bien sujeto, y se dirigió a la
ventana para graduar la opacidad hasta quedar
completamente a oscuras. Al fin pudo reclinarse
con cuidado sobre la cama, no sin antes meterse
dos cápsulas de ibuprofeno en la boca. Y allí quedó,
a la espera de que el sueño lo reclamara.
En el duermevela que precede a la
inconsciencia, su mente agotada saltó de un
pensamiento a otro: recordó el encuentro que debía
mantener al día siguiente con el viejo que lo había
llamado, el hombre que decía conocer a David
Samir… Si es que realmente se presentaba, algo
que comenzaba a dudar, dado el interés que el
Shabak había demostrado por enterrar el asunto.
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