Page 238 - Hijos del dios binario - David B Gil
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que tenemos en juego aquí.
—Envíela —insistió Inamura—. Este asunto
debe ser prioritario para nosotros, no hay nada más
importante que la investigación de Adelbert.
Apenas había amanecido cuando Daniel entró
en su habitación del Hotel Cinema y cerró la puerta
dejándose caer contra ella. Echó el cerrojo manual y
caminó renqueante hacia el cuarto de baño; al
entrar en el aseo, atronó contra sus ojos una luz
blanca, un fulgor incandescente que se abrió paso
entre los párpados apretados hasta restallar en el
fondo de su cerebro, como una ola contra el
rompiente. Masculló una maldición y se cubrió el
rostro con una mano mientras que, con la otra,
tanteaba la pared en busca del interruptor. Apagó
la luz automática y comenzó a desvestirse poco a
poco, con tímidos movimientos que eran
interrumpidos por espasmos de dolor cada vez que
exigía más de lo debido a algún músculo
contusionado. Lo peor fue girar los hombros para
quitarse la camisa, un gesto que le obligó a apretar
los dientes y reprimir un gemido.
Por fin pudo entrar en la ducha. Cuando el
agua caliente recorrió su cuerpo magullado, le
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