Page 31 - Hijos del dios binario - David B Gil
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había detrás: ninguno, así que decidió interpretar
aquello como una señal. Miró su reloj de pulsera y
se encaminó hacia el mostrador. Al detenerse frente
al propietario, este cerró el libro que estaba leyendo
y lo miró con fastidio.
—El señor Radheshyam, imagino —saludó
Daniel. Un gesto que escondía el deseo de dialogar,
pues siempre había encontrado la conversación con
los libreros especialmente estimulante.
—Radheshyam era mi bisabuelo —masculló el
librero, mientras recogía el volumen que Daniel le
ofrecía y comprobaba en sus primeras páginas el
número y la fecha de edición. Una vez lo hubo
tasado, preguntó—: ¿Qué pretende dejar a cambio?
Daniel deslizó la mano bajo su chaqueta y sacó
una edición de bolsillo de Fahrenheit 451. Al verla,
el librero no pudo reprimir una sonrisa.
—Sin duda tiene usted un peculiar sentido del
humor —dijo el bisnieto de Radheshyam, mientras
tomaba el libro que le tendía su cliente y procedía a
tasarlo.
—Todas las librerías deberían tener al menos
un ejemplar, ¿no cree?
El librero asintió en silencio mientras hojeaba
algunas páginas, pero, súbitamente, lo cerró y se lo
devolvió.
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