Page 271 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Alcanzaron la escalinata que precedía a la
entrada central y, al contemplar el edificio de cerca,
pudo comprobar que la rehabilitación se había
hecho a conciencia: la piedra estaba pulida y
restaurada, sin la más mínima grieta en la fachada;
se habían remplazado los cerramientos, los
ornamentos caídos se habían reconstruido y se
habían colocado plantas y parterres que suavizaran
la sobriedad monacal del conjunto. También había
algunos añadidos de dudoso gusto arquitectónico,
como el pórtico de mármol que estaban
atravesando, una suerte de fantasía neoclásica que
no casaba con la estructura original; pero no podía
saber si esto era atribuible a los últimos
restauradores o se trataba de la ocurrencia de algún
arquitecto local.
Al cruzar el umbral, le llamó la atención la
cuidada decoración interior; resultaba más propia
de un internado para hijos de familias acomodadas
que de un orfanato. Mármol en el suelo, paredes
cubiertas con paneles de madera, tapices
holográficos, luz cálida, muebles de caoba… Todo
ello, sin embargo, no le impidió reparar en la
presencia de numerosas cámaras de vigilancia que
seguían cada uno de sus pasos con un interés casi
impertinente.
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