Page 38 - Hijos del dios binario - David B Gil
P. 38

era una prueba más de que su mente identificaba la


           situación como hostil.


                  El zumbido eléctrico del Mercedes se detuvo y


           saltaron los cierres de los cinturones de seguridad.



           En cuanto abrió la puerta del coche, el estruendo de


           los  motores  en  ignición  atronó  en  sus  oídos.


           Estaban retirando las mangueras de combustible y


           todo parecía dispuesto para el despegue. Mientras


           seguía  a  Clarice  hacia  la  escalerilla  de  embarque,


           observó cómo un auxiliar introducía su equipaje en


           la pequeña bodega de carga.



                  —¿Será usted la azafata de vuelo?


                  La  joven  lo  observó  a  través  de  los  cristales


           opacos  de  sus  gafas  y  terminó  por  sonreír.  Era


           evidente que le divertía tanto desconcierto.


                  —Yo  soy  la  comandante  del  avión,  señor


           Adelbert.  Lamento  decirle  que  no  tendremos


           azafata,  pero  confío  en  que,  aun  así,  encuentre  el


           vuelo de su agrado.


                  Una vez a bordo, la mujer cerró la puerta y giró



           la manivela para sellarla herméticamente.


                  —Siéntese  donde  quiera  —le  indicó  antes  de


           entrar en la cabina del piloto—, al fondo encontrará


           un  bar,  frente  al  cuarto  de  baño.  Hay  acceso  a  la


           Red y un proyector instalado en el techo. Si prefiere


           dormir,  encontrará  un  cubículo  acondicionado




                                                                                                             38
   33   34   35   36   37   38   39   40   41   42   43