Page 37 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Ella lo miró de reojo y sonrió.
—No tiene nada de qué preocuparse.
—Claro, por qué iba a preocuparme —
murmuró él, mientras se abrochaba el cinturón de
seguridad.
Siempre le había gustado verse como un agente
libre que había sabido mantener su cuota de
independencia; pero a la hora de la verdad, cuando
alguien como Rosesthein hacía chascar sus dedos,
solo podía acudir a la llamada como el resto del
rebaño.
Clarice condujo con suave precisión a través del
tráfico de Nueva Delhi hasta incorporarse a las vías
periféricas desde Rao Tula Ram Marg. Allí la
circulación era más fluida, y pronto desembocaron
en la carretera que llevaba al aeropuerto Indira
Gandhi. Al llegar al recinto, tomaron el desvío
hacia las pistas privadas. Debieron atravesar varias
barreras de control, pero el pase de Clarice les
franqueó cualquier obstáculo.
Una vez en el aeródromo, el coche rodó sobre el
asfalto hasta detenerse junto a un pequeño jet
privado. El fuselaje refulgía con un blanco
iridiscente pese a la nube de polución que oscurecía
el cielo. Daniel memorizó la matrícula rotulada en
el morro, pero no supo muy bien por qué lo hizo;
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